viernes, 4 de junio de 2010

Secuencia y consecuencia

Entendimos que el azar
era de palabras en uso,
asumimos esa ilegalidad nativa
que tienen las intenciones,
y detuvimos la vista
junto a un tren parado,
ejercicios concretos
a puerta cerrada.

Me pesan las huellas
de mis botas de arena,
su firma cada vez
es menos profunda,
intento que comprendan
la función de esos caminos
en los que se desgastaron,
es tan complicado
conocer la importancia
de los intentos fallidos,
pero ellas no escuchan,
tienen las costuras
deshilachadas por los kilómetros,
y la boca tan seca de pan.

Siempre me gustó sentarme
entre los papeles del suelo,
ahora sé que soy uno más,
simplemente nací
por la unificación casual
de la madera y la tinta,
y crecí con las historias
que nos fueron denegadas,
como crecen las utopías,
y aunque puede
que todo esto sea
una consecuencia de mi yo,
sigo recogiendo las piedras
que olvidaron los suelos,
ellas son las compañeras
de mis infatigables destinos,
por eso le robo los discursos
a las curvas de los ríos,
y los cuento como remolinos,
con el sabor exacto
que merodea los mundos de té.


"Secuencia y consecuencia"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

3 comentarios:

Lala dijo...

Me ha gustado mucho la secuencia de la primera estrofa que lleva a la consecuencia de las dos últimas. Me parece un poema redondo, muy tuyo.
Un beso Chus

Salomé dijo...

Yo también crecí con las historias que me fueron denegadas y le robé los discursos a las curvas de los ríos... La línea recta no tiene cadencia, ni remolinos que nos hagan entrar en la vorágine.

Un beso

Miguel Bueno dijo...

Amigo Chus, cada día una maravilla.
Un abrazo
Piedra