Salió hasta donde las puertas
se cierran por los bordes del viento,
en sus pies calzaba las zapatillas
de andar por los pensamientos,
fue entonces cuando supo que quería
saber por el origen de los olores,
tuvo curiosidad por el porqué
de aquel idioma sin ruido que tanto decía,
y también pensó en cómo podría aventurarse
hasta las cuerdas vocales del primer instante,
así podría conocer la verdadera voz de la voz,
y por qué no, el sentido que tienen
las agujas del tiempo, cuando en el espacio
se reduce el tiempo, también tuvo su atención.
Quiso llegar hasta el comienzo del horizonte,
en su equipaje, un sencillo saco de tela,
volcó un puñado de anillos de madera,
pues ellos eran los dueños
de la paciencia centenaria de los árboles,
y se inventó los mapas de las tierras
que guiarían sus pasos hasta donde duerme la luz,
y le tuvo que preguntar al vacío
por las manos en las que se hallaban las respuestas,
y el vacío se hizo mil añicos de color añil,
y renació convertido en una cabeza
de elefante parlante, con acento francés,
mientras sobre las nubes llovían las almas
de cien mil cántaros de barro,
y dos tazas de té, tomando el tren de las cinco,
cubrían sus cabezas blancas de humo
con los sombreros viajeros de René Magritte.
“Viajero accidental”
© Ediciones Cambalache. Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
domingo, 2 de enero de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
1 al cuadrado
Ahora que en el silencio habitan
las indecisas dudas de las distancias,
ahora, que las palabras provienen
del mismo eco de las palabras,
te dibujo sobre el mármol
paciente de una mesa
reservada para las letras,
perdido en el rumor de las entrañas
de cualquier viejo café,
y destilo la suma de todos
los ruidos que me son cercanos,
para convertirte en pensamiento
de materia, casi, real.
Mientras, en el aire hay un alambre
de equilibrios imposibles,
y la soledad se vuelve un juego,
y se rodea con los nombres
desconocidos de los rostros anónimos,
y entonces, renuncio a comprenderme
fuera de los límites
que rodean tus caderas,
mientras el otoño es un reflejo
que se moja a lo largo de la calle,
y te deletreo, y re-deletreo,
como se repite la lluvia, gota a gota,
contra la transparencia indiscreta del cristal.
Por un momento dejo que seas
un segundo en el horizonte,
y un kilómetro en la lejanía,
por un momento desapareces
de las exigencias que esperan
bajo las sábanas predestinadas,
y la inmensidad se vuelve pequeña,
tanto, que parece imposible
que esté condenada a ser siempre ella,
y vuelvo a los remolinos naranjas,
los que se retuercen en el vidrio
de las canicas con pantalones cortos,
y corro tras un balón,
con la merienda olvidada entre las manos,
y me acerco hasta la palabra; rozarte,
y la tarde vuelve a renombrarse
con el color ámbar de los campos con sed.
“1 al cuadrado”
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.
las indecisas dudas de las distancias,
ahora, que las palabras provienen
del mismo eco de las palabras,
te dibujo sobre el mármol
paciente de una mesa
reservada para las letras,
perdido en el rumor de las entrañas
de cualquier viejo café,
y destilo la suma de todos
los ruidos que me son cercanos,
para convertirte en pensamiento
de materia, casi, real.
Mientras, en el aire hay un alambre
de equilibrios imposibles,
y la soledad se vuelve un juego,
y se rodea con los nombres
desconocidos de los rostros anónimos,
y entonces, renuncio a comprenderme
fuera de los límites
que rodean tus caderas,
mientras el otoño es un reflejo
que se moja a lo largo de la calle,
y te deletreo, y re-deletreo,
como se repite la lluvia, gota a gota,
contra la transparencia indiscreta del cristal.
Por un momento dejo que seas
un segundo en el horizonte,
y un kilómetro en la lejanía,
por un momento desapareces
de las exigencias que esperan
bajo las sábanas predestinadas,
y la inmensidad se vuelve pequeña,
tanto, que parece imposible
que esté condenada a ser siempre ella,
y vuelvo a los remolinos naranjas,
los que se retuercen en el vidrio
de las canicas con pantalones cortos,
y corro tras un balón,
con la merienda olvidada entre las manos,
y me acerco hasta la palabra; rozarte,
y la tarde vuelve a renombrarse
con el color ámbar de los campos con sed.
“1 al cuadrado”
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Planos paralelos y encontrados
Encontrarte desnuda,
entre la verdad y la duda,
en ese punto exacto
que tiene el desequilibrio
ineludible del deseo,
esquivando geometrías
exactas que se dibujan
con el trazo de las sombras,
sombras que no saben
de los caprichos morfológicos
que corren a la velocidad de la luz,
ni entienden la quietud del silencio
que precede al lenguaje,
el que va siendo traducido
sobre la exigencia inquieta de la piel.
Entre planos paralelos
y encontrados,
dos universos convexos
tienen las galaxias
al alcance de sus manos,
y se mezclan como si fuesen
aire y palabra, palabra y aire,
con un motivo en cada poro,
y en la saliva crecen
los sabores compartidos,
mientras el mundo
se vuelve un concepto lejano,
y lo real es algo cercano,
en la república de una habitación.
"Planos paralelos y encontrados"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
entre la verdad y la duda,
en ese punto exacto
que tiene el desequilibrio
ineludible del deseo,
esquivando geometrías
exactas que se dibujan
con el trazo de las sombras,
sombras que no saben
de los caprichos morfológicos
que corren a la velocidad de la luz,
ni entienden la quietud del silencio
que precede al lenguaje,
el que va siendo traducido
sobre la exigencia inquieta de la piel.
Entre planos paralelos
y encontrados,
dos universos convexos
tienen las galaxias
al alcance de sus manos,
y se mezclan como si fuesen
aire y palabra, palabra y aire,
con un motivo en cada poro,
y en la saliva crecen
los sabores compartidos,
mientras el mundo
se vuelve un concepto lejano,
y lo real es algo cercano,
en la república de una habitación.
"Planos paralelos y encontrados"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
lunes, 18 de octubre de 2010
Antropología nocturna
Se entretiene la noche
con un nudo de viento,
y la conciencia se clava
en la inconsciencia, sin pensar,
soledad doble con hielo,
en vuelos circulares
dentro de un vaso de barra de bar.
Abrazo de la locura a la cordura,
animales devotos de la orden
sacrílega de "Los Suelos sin Pies",
filósofos del silencio compartido,
antropología en paro y desamparo,
sabios immediatos del momento,
que desconocen la certeza,
realeza de la república de la pobreza
donde se destiñen las banderas,
y a pocos metros,
la verdad se jacta de ellos
recordando que el día
está a la espera de la luz.
Ahora no busques otra razón,
ahora, que se puede rozar el tiempo,
no busques otra razón más allá
de los encuentros furtivos
que reniegan de la existencia
de cualquier tipo de dios,
y deja que se denuden
los pies que caminan a rayas
para que los gorros
tengan ideas de lana,
y que las ganas sean del mismo
color que tiene el sabor,
cuando circula por el camino de la piel.
"Antropología nocturna"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
con un nudo de viento,
y la conciencia se clava
en la inconsciencia, sin pensar,
soledad doble con hielo,
en vuelos circulares
dentro de un vaso de barra de bar.
Abrazo de la locura a la cordura,
animales devotos de la orden
sacrílega de "Los Suelos sin Pies",
filósofos del silencio compartido,
antropología en paro y desamparo,
sabios immediatos del momento,
que desconocen la certeza,
realeza de la república de la pobreza
donde se destiñen las banderas,
y a pocos metros,
la verdad se jacta de ellos
recordando que el día
está a la espera de la luz.
Ahora no busques otra razón,
ahora, que se puede rozar el tiempo,
no busques otra razón más allá
de los encuentros furtivos
que reniegan de la existencia
de cualquier tipo de dios,
y deja que se denuden
los pies que caminan a rayas
para que los gorros
tengan ideas de lana,
y que las ganas sean del mismo
color que tiene el sabor,
cuando circula por el camino de la piel.
"Antropología nocturna"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
viernes, 8 de octubre de 2010
Creencias
Creo en la coagulación
de la letra sobre el papel,
apenas quedan brillos
que dejen pasar la luz,
y se pierden los abrazos
del hidrógeno con el oxígeno,
y las nubes olvidan a la lluvia,
y el camino se vuelve infinito.
Escucha cómo se retuercen
los universos incompletos
que nos pueblan la piel,
ellos saben que la soledad
enrojece como si fuese de sangre,
ellos conocen que pronto
dejaremos de saber el porqué,
o el cómo, o incluso el dónde,
por eso se rizan como mechones
arrancados al cabello del tiempo,
y se peinan con paradojas
que nunca llegaremos a comprender.
Creo en la coagulación
de la letra sobre el papel,
y en la sed de los desiertos,
creo en la mentira certera,
y en el ocaso del día,
y en la prontitud de los peldaños
que suben hasta la noche,
cuando una humilde escalera
nos lleva hasta los principios del edén.
"Creencias"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
de la letra sobre el papel,
apenas quedan brillos
que dejen pasar la luz,
y se pierden los abrazos
del hidrógeno con el oxígeno,
y las nubes olvidan a la lluvia,
y el camino se vuelve infinito.
Escucha cómo se retuercen
los universos incompletos
que nos pueblan la piel,
ellos saben que la soledad
enrojece como si fuese de sangre,
ellos conocen que pronto
dejaremos de saber el porqué,
o el cómo, o incluso el dónde,
por eso se rizan como mechones
arrancados al cabello del tiempo,
y se peinan con paradojas
que nunca llegaremos a comprender.
Creo en la coagulación
de la letra sobre el papel,
y en la sed de los desiertos,
creo en la mentira certera,
y en el ocaso del día,
y en la prontitud de los peldaños
que suben hasta la noche,
cuando una humilde escalera
nos lleva hasta los principios del edén.
"Creencias"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
lunes, 20 de septiembre de 2010
De galaxias bajo techo
Se derrama la noche, hora a hora,
sobre los bordes de los relojes,
y como si no existiese la prisa,
dos filosofías contrapuestas
intentan nombrar los cometas
bajo las estrellas de los techos,
y dejan que el sonido del silencio
se vuelva de tierra fértil,
y algunos sueños brotan
antes de comenzarse a soñar.
Dos ideas elípticas que enredan
sus piernas por las rutas
que practican los planetas,
y el espacio se curva,
como si fuese de luna árabe,
y en el tiempo enmudecen las reglas
que corren por la velocidad de la luz.
No hay escalas entendibles
para la física privada,
ni universos convexos
que no quieran tatuarse
con los privilegios de la piel,
por eso las cuerdas se trenzan
con sus teorías del multiverso,
y la materia toma la patria
sincera de los poros
que preceden a las caderas,
y dos incógnitas se desnudan,
poco a poco,
de las ecuaciones pendientes,
mientras en las estaciones
de tren se detiene el otoño,
y las vocaciones
se mezclan con las sábanas,
para comenzar a ser de nuevo otra vez.
"De galaxias bajo techo"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.
sobre los bordes de los relojes,
y como si no existiese la prisa,
dos filosofías contrapuestas
intentan nombrar los cometas
bajo las estrellas de los techos,
y dejan que el sonido del silencio
se vuelva de tierra fértil,
y algunos sueños brotan
antes de comenzarse a soñar.
Dos ideas elípticas que enredan
sus piernas por las rutas
que practican los planetas,
y el espacio se curva,
como si fuese de luna árabe,
y en el tiempo enmudecen las reglas
que corren por la velocidad de la luz.
No hay escalas entendibles
para la física privada,
ni universos convexos
que no quieran tatuarse
con los privilegios de la piel,
por eso las cuerdas se trenzan
con sus teorías del multiverso,
y la materia toma la patria
sincera de los poros
que preceden a las caderas,
y dos incógnitas se desnudan,
poco a poco,
de las ecuaciones pendientes,
mientras en las estaciones
de tren se detiene el otoño,
y las vocaciones
se mezclan con las sábanas,
para comenzar a ser de nuevo otra vez.
"De galaxias bajo techo"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
viernes, 27 de agosto de 2010
Cuando toquen a muerte
Cuando toquen a muerte,
recogeré una caracola
para no olvidar las palabras del mar,
y se besarán la sal, y la espuma,
sobre la ola que aprendió
a decirnos adiós,
y también tendré la astilla
de un lápiz de madera
clavada en mis dedos,
por todas las palabras
que no pude llegar a contar,
y miraré la mirada de un niño,
y escucharé el silencio de la vida,
porque, cuando toquen a muerte,
no quedarán paisajes,
ni los rizos de tu pelo de niña,
solamente habrá cosmos,
universo en su grado inverso,
y un libro de segunda mano
en medio de una mesa en soledad.
"Cuando toquen a muerte"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
recogeré una caracola
para no olvidar las palabras del mar,
y se besarán la sal, y la espuma,
sobre la ola que aprendió
a decirnos adiós,
y también tendré la astilla
de un lápiz de madera
clavada en mis dedos,
por todas las palabras
que no pude llegar a contar,
y miraré la mirada de un niño,
y escucharé el silencio de la vida,
porque, cuando toquen a muerte,
no quedarán paisajes,
ni los rizos de tu pelo de niña,
solamente habrá cosmos,
universo en su grado inverso,
y un libro de segunda mano
en medio de una mesa en soledad.
"Cuando toquen a muerte"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
martes, 17 de agosto de 2010
Reflejos sin rubor
Ahora que el tiempo se llenó
de moho, y de humedad,
ahora que las horas
tienen desconchones con la forma
exacta de tu nombre,
me pregunto si alguna
vez fui origen,
o simplemente mil palabras más.
No tiene la culpa aquella
ciudad olvidada
que ahora se renombra
con mis palabras,
y que otros se prueban
fuera de su propia talla,
ella no supo que se volvería
una prostituta sin cuarto propio,
y con ventanas tapiadas
hacia donde siempre
nacieron las olas del mar.
Creo que el rubor tomó
la puerta de salida,
creo que no quedan
lugares para la distancia,
creo que nunca viste
más allá de la comodidad
de la ceguera buscada,
y es por eso
que la pena me visita,
y me trae noticias
de lo que, una vez,
pudo llegar a ser rabia.
Deja que las caracolas
sean eso, caracolas,
deja que el eco
no se manche con otra voz,
inventa tu propio mundo
fuera del que fue mío,
y que tus cadáveres vivan
su muerte premeditada,
porque tienes al difunto
en tus dedos,
como si fuese el alimento
que le da la vida a tu ser.
"Reflejos sin rubor"
© Cambalache. chus alonso díaz-toledo.
de moho, y de humedad,
ahora que las horas
tienen desconchones con la forma
exacta de tu nombre,
me pregunto si alguna
vez fui origen,
o simplemente mil palabras más.
No tiene la culpa aquella
ciudad olvidada
que ahora se renombra
con mis palabras,
y que otros se prueban
fuera de su propia talla,
ella no supo que se volvería
una prostituta sin cuarto propio,
y con ventanas tapiadas
hacia donde siempre
nacieron las olas del mar.
Creo que el rubor tomó
la puerta de salida,
creo que no quedan
lugares para la distancia,
creo que nunca viste
más allá de la comodidad
de la ceguera buscada,
y es por eso
que la pena me visita,
y me trae noticias
de lo que, una vez,
pudo llegar a ser rabia.
Deja que las caracolas
sean eso, caracolas,
deja que el eco
no se manche con otra voz,
inventa tu propio mundo
fuera del que fue mío,
y que tus cadáveres vivan
su muerte premeditada,
porque tienes al difunto
en tus dedos,
como si fuese el alimento
que le da la vida a tu ser.
"Reflejos sin rubor"
© Cambalache. chus alonso díaz-toledo.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
lunes, 9 de agosto de 2010
A la sombra de Irati
Me pregunto por la hoja
cuando llega hasta
el borde donde vive tu piel,
quisiera ver su sentimiento,
conocer ese momento
de haz, y de envés,
en el que tus dedos
la siguen por las fibras
que tejen sus formas.
Así la escuchas
con el tacto, yo lo sé,
así te habla cuando
lees en su silencio,
por eso me miras,
para ver si entiendo
que soy tu cómplice,
en esa función vegetal
que no tiene la necesidad
sonora de las palabras,
y entonces te aprendo,
porque no te supe saber,
y me comprendo siendo
una parte en los días
que frecuentan tus fechas.
Sé que eres el árbol
nacido de la verdad
que encierra la tierra,
sé que estás presente
en las sierras de la nieve,
y en las de la leña,
y te vuelves ilusión
para el norte
cuando sonríes
con la boca de la infancia,
y juegas a las alturas
en una laguna negra
que reina encima del mar.
Así es que eres la paz
para este improperio
que gasta mi nombre,
y la guerra divertida
que lucha contra
la insistencia de la soledad,
por eso te llevo
en un abrazo sin salidas
de emergencia,
porque todas mis urgencias
se encuentran en los sitio de ti.
Fragmento del poemario:"A la sombra de Irati (palabras para las hojas de un árbol)"
- versos: del 8998 al 9045 -
© Cambalache. chus alonso díaz-toledo. 2008.
cuando llega hasta
el borde donde vive tu piel,
quisiera ver su sentimiento,
conocer ese momento
de haz, y de envés,
en el que tus dedos
la siguen por las fibras
que tejen sus formas.
Así la escuchas
con el tacto, yo lo sé,
así te habla cuando
lees en su silencio,
por eso me miras,
para ver si entiendo
que soy tu cómplice,
en esa función vegetal
que no tiene la necesidad
sonora de las palabras,
y entonces te aprendo,
porque no te supe saber,
y me comprendo siendo
una parte en los días
que frecuentan tus fechas.
Sé que eres el árbol
nacido de la verdad
que encierra la tierra,
sé que estás presente
en las sierras de la nieve,
y en las de la leña,
y te vuelves ilusión
para el norte
cuando sonríes
con la boca de la infancia,
y juegas a las alturas
en una laguna negra
que reina encima del mar.
Así es que eres la paz
para este improperio
que gasta mi nombre,
y la guerra divertida
que lucha contra
la insistencia de la soledad,
por eso te llevo
en un abrazo sin salidas
de emergencia,
porque todas mis urgencias
se encuentran en los sitio de ti.
Fragmento del poemario:"A la sombra de Irati (palabras para las hojas de un árbol)"
- versos: del 8998 al 9045 -
© Cambalache. chus alonso díaz-toledo. 2008.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
jueves, 29 de julio de 2010
Despoema
He dejado para más tarde
todo lo que es de un sólo uso,
todo lo que no tiene
la cualidad de la fijación,
todo lo que pasa a no ser
al cabo de unos días,
o de unas horas, o de unos minutos.
He deambulado por la calma
de los átomos de Einstein,
y por el caos subatómico de Bohr,
creí poder tocar
la inmensidad de las estrellas,
y también pensé
en habitar en el imposible
interior positivista de un protón,
o dentro del negativismo
necesario del electrón
que predica, trece veces,
los verbos en martes.
No me atrajo nunca la charla
del neutrón, siempre correcto,
tan sin tomar partido,
tan sin mojarse, tan neutral,
tan condenadamente suizo.
Llegué a escuchar los cuatro
discursos de piedra y eón,
mientras en el futuro comenzaban
a granizar puntos de interrogación,
con curvas como respuesta.
Perdí el tiempo medio viajando
del sí al no, del blanco pasé al negro,
sin detenerme en el espectro
que sustentaba a ambos,
y del frío, llegué hasta el calor
carbonizante del que partió la vida.
Después de ser un desastroso
aprendiz de Ulises,
después de intentar comprender
el Todo, para volver a la Nada,
me di cuenta de que había
pasado la vida mirando
por encima de lo que ven mis ojos,
y los entorné lentamente.
Enfoqué la vista hacia las figuras
de las medias distancias,
las que no salen en la prensa escrita,
ni en ningún boletín radiofónico,
las que son, o están, sin hacer ruido,
amasando la realidad que se come,
y se traga, fuera de la dieta púrpura
del pan nuestro de cada día.
Allí, en las medias distancias,
en las palabras sin discurso,
en el tiempo sin calibre,
en las resumidas cuentas
de menos de tres ceros,
en todos estos sitios medios,
descubrí mi ignorancia,
mi estupida "macro-ignorancia"
que había desdeñado las gotas del rocío,
por querer ver el océano total.
El océano es incomprensible
en sus cifras, sólo podemos
entenderlo como tal,
como un sustantivo, como océano,
pero no podemos comprender
los litros de agua que contiene,
ni el número de especies que lo habitan,
ni siquiera fuimos capaces
de llegar al fondo, y yo seguía
sin mirar a la esencia de todo aquello:
una gota, solamente la gota.
Comencé a deterneme en momentos
en los que antes nunca me había parado,
no ya a pensar, sino a recibir,
a convivir con el entorno.
Entonces, y sólo ahí,
en ese momento,
fui capaz de cromprender
que había vuelto a caminar
fuera del sendero,
había vuelto a sacar
los pasos del camino,
y el camino,
con una intolerante distancia,
me señaló el lugar exacto
de lo que sería mi retirada,
una retirada sin punto de vuelta.
"Despoema"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo
todo lo que es de un sólo uso,
todo lo que no tiene
la cualidad de la fijación,
todo lo que pasa a no ser
al cabo de unos días,
o de unas horas, o de unos minutos.
He deambulado por la calma
de los átomos de Einstein,
y por el caos subatómico de Bohr,
creí poder tocar
la inmensidad de las estrellas,
y también pensé
en habitar en el imposible
interior positivista de un protón,
o dentro del negativismo
necesario del electrón
que predica, trece veces,
los verbos en martes.
No me atrajo nunca la charla
del neutrón, siempre correcto,
tan sin tomar partido,
tan sin mojarse, tan neutral,
tan condenadamente suizo.
Llegué a escuchar los cuatro
discursos de piedra y eón,
mientras en el futuro comenzaban
a granizar puntos de interrogación,
con curvas como respuesta.
Perdí el tiempo medio viajando
del sí al no, del blanco pasé al negro,
sin detenerme en el espectro
que sustentaba a ambos,
y del frío, llegué hasta el calor
carbonizante del que partió la vida.
Después de ser un desastroso
aprendiz de Ulises,
después de intentar comprender
el Todo, para volver a la Nada,
me di cuenta de que había
pasado la vida mirando
por encima de lo que ven mis ojos,
y los entorné lentamente.
Enfoqué la vista hacia las figuras
de las medias distancias,
las que no salen en la prensa escrita,
ni en ningún boletín radiofónico,
las que son, o están, sin hacer ruido,
amasando la realidad que se come,
y se traga, fuera de la dieta púrpura
del pan nuestro de cada día.
Allí, en las medias distancias,
en las palabras sin discurso,
en el tiempo sin calibre,
en las resumidas cuentas
de menos de tres ceros,
en todos estos sitios medios,
descubrí mi ignorancia,
mi estupida "macro-ignorancia"
que había desdeñado las gotas del rocío,
por querer ver el océano total.
El océano es incomprensible
en sus cifras, sólo podemos
entenderlo como tal,
como un sustantivo, como océano,
pero no podemos comprender
los litros de agua que contiene,
ni el número de especies que lo habitan,
ni siquiera fuimos capaces
de llegar al fondo, y yo seguía
sin mirar a la esencia de todo aquello:
una gota, solamente la gota.
Comencé a deterneme en momentos
en los que antes nunca me había parado,
no ya a pensar, sino a recibir,
a convivir con el entorno.
Entonces, y sólo ahí,
en ese momento,
fui capaz de cromprender
que había vuelto a caminar
fuera del sendero,
había vuelto a sacar
los pasos del camino,
y el camino,
con una intolerante distancia,
me señaló el lugar exacto
de lo que sería mi retirada,
una retirada sin punto de vuelta.
"Despoema"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
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