jueves, 12 de julio de 2012

A escondidas

En la intención de mis manos
habita tu piel desnuda,
con ellas, de a poquito,
te recorro, poro a poro,
cuando el alba aún
no sabe que será alba,
y la luz de la luna te recita
con palabras discretas,
hechas de ceniza y de plata.

Tienes el bosque en el alma,
y tus sueños son los dueños
del desierto de las dunas viajeras,
porque eres madera y arena,
calor y calma, camino y destino
en los zapatos de un niño
que no quiere dejar de soñar,
y te vuelves laguna para las nubes,
o copla que rompe el silencio,
y el viento dice tu nombre
que tiene recuerdos de olivos y de pan.


"A escondidas"
© Ediciones Cambalache Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.

6 comentarios:

Manuel Marcos dijo...

Preciosas imágenes, y ese sentimiento que manejas tan bien, del tiempo detenido en el fulgor de la carne.

Un abrazo, Jesús, un placer leerte. A los diábolos siempre.

Anónimo dijo...

Qué ternura de poema. Es impresionante la dureza que tienen los últimos poemas y la ternura de este. Alucino con tu poesía.
Besos de una admiradora anónima

Anónimo dijo...

Leyéndote siento que me gustaría que no fuera a escondidas, aunque sea a escondidas como lo digo.

Me quedo en las letras en las que me reconozco fácil y que, a fuerza de regalármelas, las has hecho un pokito mi espejo tuyo.

Menos mal que podemos soñar y volver a un tiempo de dunas, de copla de manos en la penumbra y de olor a pan...

Gracias por ser tan Chus (cuando no sabía qué necesitaba).

Nazan (ohhhh)

Anónimo dijo...

Ay Chus. Eres poesía lo quieras o no. Estremecen tus letras cuando se leen, no puedo imaginar cómo será ser dueña de ellas.
Besos y envidias :)

Otra admiradora anónima

Álvaro dijo...

Esta es la sensibilidad que muy pocos saben escribir, mi querido amigo, versos cargados de amor y lirismo que no hacen guiños a la "cursilería". Se le echa mucho de menos en las tertulias de la mesa de los sabios del Café Gijón, preguntan por usted algunos de los más viejos.
Un abrazo

Gatomalabares dijo...

Gracias, Manuel, me alegra que te haya gustado, y tus palabras amables se agradecen mucho.
Un abrazo, y siempre a los diábolos, no cesemos en el empeño.

Gracias, admiradora anónima, es un placer que veas mis letras así.
Un beso del contador de cosas, con renglones cortos, y con nombre.

Me alegra mucho que las letras te den sonrisas y buenos tiempos, Nazan, y que te regalen tantas sensaciones y sueños. Derrapar se lleva en las letras y en los ojos que leen.
Un beso.

Muchas gracias por tus palabras, otra admiradora anónima. Creo que me obsequias con demasiadas bondades, pero no voy a rechazarlas, me las quedo y así las cuento luego en el bar.
Un beso para ti también.

Álvaro, usted, además de ser maestro, es amigo, por lo que tomaré sus palabras con un cincuenta por ciento de credibilidad. Sabe que cuando le hago mucho caso, me vengo arriba y comienzo a rechazar el Nóbel antes de tiempo. Qué más decirle, salvo que debería usted mirar más con quién anda. Si me echan de menos en la mesa de los sabios, miren debajo de la mesa, es posible que Antonio haya tirado la sabiduría al suelo, con su "bandeja veloz".
Un abrazo grande para usted y para los sabios del Gijón (se lo hace llegar de mi parte).