martes, 18 de mayo de 2010

Posos de té

Se vuelve el viento
como si tuviese
algo que decir,
y sólo encuentro
aire en silencio,
aire de barrio
a fin de mes,
y en el espacio crecen
nombres repetidos,
y frases que se gastan
fuera de su ejercicio original,
y me dueles en las fábricas,
allí donde se trabaja
con el amor diseñado en serie,
allí donde se lapidan
los secretos confesos
que se negaron una vez a la piel.

Abro las entrañas del cielo,
ese que tenía la extaña
manía de usar bombín,
y está repleto de víctimas,
y me escuecen en la carne
como si fuesen parte
de mi propia carne,
pero no llego a reconocerme
en la sangre de los charcos,
y me ciega el reflejo
de todo lo que ya vi,
y me ensordecen
los ruidos de todo
lo que escuché alguna vez,
y presencio cómo
se asesinan las caricias
fuera de mis manos,
son las mismas
que rozaban otras noches,
y entonces el universo
deja de ser un cuento
para caminar sin zapatos,
y dos colorín colorados
se caen desde el suelo,
antes de aprender
a contarse de nuevo,
pero al revés.

No sé si es por pudor,
o si padezco ese rubor
de la clandestinidad oportuna,
no sé si es por
las lunas nuevas,
o por los gatos
que pensaban
con el acento de París,
pero en los tejados
comienzan a brotar
flores de plástico,
mientras dos gotas
en blanco se beben
con los mismos papeles de la sed.


"Posos de té"
(fragmento de: "A la una en la luna")
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

2 comentarios:

L.G.M. dijo...

Tremendamente impactante, está lleno de guiños con sabor bohemio y su lírica es sencilla, sin dejar de ser profundamente elocuente. Poema que requiere más de una lectura, como el buen pan hay que masticarlo bien.
Un abrazo, mi querido amigo.

Salomé dijo...

El cielo está repleto de víctimas, sí. Tantas, que no hace falta alcanzar el infierno para saber que el dolor es cosa de todos.

Un beso