Deben de ser cientos, miles, tal vez millones, las estrellas que se cuelgan de la noche que vemos cuando somos nocturnos. Unas son firmes, monocromáticas, otras, en cambio, tienen el pálpito de los colores breves; rojo, azul, verde, amarillos de ámbar. Su verbo es el de la velocidad de la luz, su semántica tiene el sentido de la imaginación que las observa. Tanta grandeza diminuta, tantas distancias incapaces de entender, tanta variedad de vida y de muertes, se vuelven casi insípidas, cuando la soledad es la compañera que acompaña...
...Yo busqué a la Maga entre mis sueños, la quise encontrar por las calles de París, y también en los mercados de Estambul, y por las cuestas adoquinadas del Madriz de Lavapiés. Ella dormía cuando yo la soñaba con los ojos despiertos. Ella reía, cuando en mi boca se posaba la sed seca de un desierto llamado sin nombre. Creo que nunca llegué a perderla del todo, en mi camino encontraba hilos del nylon de sus paraguas rotos, y notas musicales sordas a la espera, y el olor de sus delirios floridos, y tuve que esperar a que Cortázar llegase hasta mis manos en forma de papel y letras. Entonces supe que la Maga, mi Maga, era propiedad de todos y de nadie, y cerré los libros abiertos, y abrí los tinteros cerrados, y volví a entornar los ojos para ponerle nombre al universo de las estrellas.
Fragmento de: "Más allá de Nueva York"
(Diario de un yonqui con anteojos y sombrero)
© Chus Alonso Díaz-Toledo Ediciones Cambalache.
domingo, 27 de enero de 2013
viernes, 11 de enero de 2013
Suspiro
De los recovecos de un cuerpo pardo,
y óbito, surgió un suspiro,
un suspiro desamparado,
exhausto de sostener el fardo del pasado .
Ahora, libre de él,
se encontró en compañía plural;
una fue la de ese viejo amigo,
que una vez conoció como presente,
y con el que mantuvo una efímera
amistad tras tropezar con el ayer,
la otra tenía un color sombrío,
de tacto áspero y gélida temperatura.
La soledad, esa fiel compañía
que siempre está dispuesta
a ofrecerte su mano, arropándote
y cantando esa nana muda,
capaz de estremecer al propio silencio.
El suspiro era vagabundo, huérfano de hogar,
se dedicaba a pasear por los callejones,
en busca de una utopía cubierta de brasas,
brasas que resplandecían con acento cálido,
y un júbilo de
esperanza,
pero poco a poco, ese sueño envuelto en brasas fue desnudado, mitigado,
pasando así a ceniza, a recuerdo.
Porque la ceniza es el recuerdo
de lo que una vez fue luz,
y sirvió como estrella guía en el cielo,
ahora convertida en una burda quimera,
algo polvoriento, sucio, viejo,
un simple suspiro en el olvido.
“Suspiro”
©El País de los Tejados. Pokit in a pocket Miguel Esperanza Alonso.
Pd.- Estas letras son de mi sobrino Miguel, son sus primeros pasos entre versos y mundos fuera de la "racionalidad" diaria. Para mí es un orgullo ver su tinta, y disfrutar de ella se convierte en una acto alejado de familiaridades, o gustos venidos por la cercanía de la sangre. Disfruto de sus letras por lo que dicen, y por cómo lo dicen.
Chus Alonso Díaz-Toledo
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
domingo, 6 de enero de 2013
Ella
Me quedé soñando una pesadilla
de color vacío y tactos transparentes,
la noche se volvió trago amargo,
seco y frío como la muerte polar,
seco y frío como la muerte polar,
áspera como el abandono,
pero al abrir los ojos, ella,
con sus labios sin palabras,
con su piel de eterna primavera,
estaba junto a mí, despierta,
regalándome su tiempo de alegría,
y ocupó de nuevo mis ilusiones
con su espacio infinito,
y la quise compañera
para que la vida fuese vida,
y me quedé para siempre
en el mundo de sus maneras.
¨Ella
© Ediciones Cambalache - Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
© Ediciones Cambalache - Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
martes, 4 de diciembre de 2012
Conscicencia concéntrica
Las noches crujen en el límite
inconsciente de la consciencia,
ante mis ojos desfilan momentos
pasados que no puedo situar,
son instantes que están
más allá del sabor agrío
que dejan en la húmeda memoria
que habita en el paladar.
Mi tiempo parece hipnótico, es severo,
demoledoramente severo y revuelto,
pero incapaz de asumirse en ese caos
que se vuelve torbellino de retazos
concéntricos, cercanos en la lejanía,
y desgarradoramente presentes,
aunque sin tocar las paredes
que me forman, pero diariamente
presentes, ya que, al fin y al cabo,
es así como lo siento en los bordes
fronterizos de los adentros de mi ser,
como cristales rotos mezclados
con la sangre que anuncia la herida,
son pensamientos breves de existencia,
pero eternos, como lo es el negro universal.
Reconozco el estruendo del ocaso frente a mí,
aunque aún me llega como un cercano rumor,
sé que lleva miles de relojes gestándose,
adueñandose de las hojas de mi calendario,
el que guarda aquellos besos clandestinos
que son imposibles de vestirse con el olvido.
Epílogo maldito, no por inesperado,
que levantas en el aire la inevitable
pavana que danza la desolación,
te acercas para mirar mi mirada,
para buscar el reflejo del miedo
que convive en la profundidad de la piel,
y mi miedo sale a la luz,
como el viejo lagarto sale al sol de la mañana,
y me cubre la vista con su manto de hielo,
y me abraza con su último temor .
"Consciencia concéntrica"
© Ediciones Cambalache-Pokit in a pocket. Chus Alonso Díaz-Toledo.
inconsciente de la consciencia,
ante mis ojos desfilan momentos
pasados que no puedo situar,
son instantes que están
más allá del sabor agrío
que dejan en la húmeda memoria
que habita en el paladar.
Mi tiempo parece hipnótico, es severo,
demoledoramente severo y revuelto,
pero incapaz de asumirse en ese caos
que se vuelve torbellino de retazos
concéntricos, cercanos en la lejanía,
y desgarradoramente presentes,
aunque sin tocar las paredes
que me forman, pero diariamente
presentes, ya que, al fin y al cabo,
es así como lo siento en los bordes
fronterizos de los adentros de mi ser,
como cristales rotos mezclados
con la sangre que anuncia la herida,
son pensamientos breves de existencia,
pero eternos, como lo es el negro universal.
Reconozco el estruendo del ocaso frente a mí,
aunque aún me llega como un cercano rumor,
sé que lleva miles de relojes gestándose,
adueñandose de las hojas de mi calendario,
el que guarda aquellos besos clandestinos
que son imposibles de vestirse con el olvido.
Epílogo maldito, no por inesperado,
que levantas en el aire la inevitable
pavana que danza la desolación,
te acercas para mirar mi mirada,
para buscar el reflejo del miedo
que convive en la profundidad de la piel,
y mi miedo sale a la luz,
como el viejo lagarto sale al sol de la mañana,
y me cubre la vista con su manto de hielo,
y me abraza con su último temor .
"Consciencia concéntrica"
© Ediciones Cambalache-Pokit in a pocket. Chus Alonso Díaz-Toledo.
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Pokito Pokit
sábado, 3 de noviembre de 2012
Páramo urbano
La luz primera, le devuelve al páramo
la dureza diaria que llega hasta el horizonte,
alguna vez confié en que la clandestinidad
nocturna sería capaz de acabar con su presencia,
creí que la llegada del alba descubriría un paisaje nuevo,
una tierra menor en exigencias y de mayor
generosidad,
pero el preludio del sol encuentra cada día lo
mismo;
miles de sentencias de secano que arañan el ánimo,
y el frío inmisericorde, que parece muerte alada,
y no queda más remedio que apretar los dientes,
esos que apenas mastican un triste pedazo de pan
entre faena y faena, y continuar sin pensar,
porque en el páramo no es bueno pensar
más allá de donde alcanza la vista, no es bueno
buscar ese lugar en el que despiertan los sueños.
Dicen que en cada metro, y en cada piedra,
y en los matojos, casi liofilizados,
que viven agonizando miserablemente su vida,
hay una espera a la espera de la piedad del tiempo,
esperas que esperan la indulgencia final
que les lleve al final de su existencia,
y yo me pregunto sin atreverme a contestar,
porque sé que no soy más que una anécdota
manchada de polvo y sudor, simplemente eso,
polvo y sudor anclados en el suelo del olvido.
No sé porqué sigo aquí, en este fin del mundo
que no deja de estrecharse en cada respiración,
no sé porqué sigo alimentando la lumbre
cuando se acercan los cielos negros y estrellados,
o porqué aireo este cuarto inmundo que es cárcel,
sólo sé que sueño con unos ojos que me miran,
y me dejan escalofríos de fiesta en la piel,
por eso espero a la primera luz del día,
por si con ella vienen poros despiertos,
y palabras sin miedo, y el olor al que sabe ella,
pero con el alba vuelve a llegar el páramo,
un páramo que no se moja con las gotas del rocío,
y vuelvo a pasar mis pasos pasando las horas,
y así muero, un poco más, en esta tierra del
destierro.
“Páramo urbano”
© Ediciones
Cambalache-Pokit in a pocket. Chus Alonso Díaz-Toledo.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
martes, 9 de octubre de 2012
Pies y suelo, ojos y sueños
Lo cierto es que no siempre
me estrellé cuando quise volar,
sin la ayuda del viento
o el movimiento de unas alas,
y tampoco necesité del cansancio
para cerrar los ojos,
y saber que ya sabía soñar.
Nunca dejé de tener un pie
en el suelo,
aunque solamente
fuese de puntillas,
mientras con el otro caminaba,
paso a paso,
junto a las paradojas espaciales
de un firmamento atemporal,
y allí, en la inmensidad
de la velocidad de la luz,
perseguí rastros de hielo y de plata,
huellas de estrellas tan excepcionales,
que practicaban las vidas de una vida fugaz.
Tal vez por eso aprendí a recostar
las urgencias a la sombra de mis sombras,
y evité las luces de un mañana
con la posterior, e inevitable,
llegada de la oscuridad,
tal vez por eso ahora queda
una metáfora en mis manos,
y una ausencia que está
presente en los lugares diarios,
y un adiós a la espera,
junto la puerta,
de caracter puntualmente impuntual.
"Pies y suelo, ojos y sueños"
© Ediciones Cambalache - Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
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Pokito Pokit
lunes, 10 de septiembre de 2012
Árbol de siempre
¿Desde dónde viene el viento
que habla con sonidos de tu aroma?
Árbol de siempre,
yo quiero aprender a saberte
por los círculos de tu tiempo,
quiero conocer el idioma
de ese aire que te nombra,
a cada instante, sobre la faz
diaria que da rostro a mi ser.
En la savia de tus hojas
nace la tinta de mis letras,
en ella se fecundan los frutos
que quieren engalanar tus ramas,
porque no sé el abecedario,
ni la voz, más allá de donde
terminan tus fronteras,
por eso recorro la corteza,
que se vuelve piel de tus poros,
y me visto con la lluvia de otoño,
para que te empape en silencio,
y te bebo impaciente, como se bebe
la sed que viaja por caminos de dunas.
Quiero ser, grano a grano,
puñado a puñado, la tierra
en la que despiertan tus mañanas,
quiero sentir la raíz de ti,
aferrada a la vida, clavándose
en lo más hondo de mis días,
y que me susurren el cuento de las nubes
los hayedos que saben de tu infancia,
así seremos el rocío
que precede a la calma,
y despediremos al alba
o como dos verbos mojados,
que mezclan sus respiraciones,
bajo un cielo pintado
con las luces del universo añil.
"Árbol de siempre"
© Ediciones Cambalache. Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
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Pokito Pokit
lunes, 20 de agosto de 2012
Testimonio
En su rostro,
la sonrisa que acuna
mi alma que vive en su mundo.
En su espalda,
la hermosura de un adiós
que me regala los buenos días.
En sus pechos,
las cimas donde descansa
mi calma teñida de sueño.
En su vientre,
el patio sin colegio
donde juegan los recreos.
En sus pies,
los pasos que con su andar
hacen girar el mundo.
No se requiere verbo
cuando se habla el abrazo,
ni cifras, cuando se cuentan
los motivos para el tacto
que están a la espera, en la piel.
"Testimonio"
© Ediciones Cambalache. pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo
la sonrisa que acuna
mi alma que vive en su mundo.
En su espalda,
la hermosura de un adiós
que me regala los buenos días.
En sus pechos,
las cimas donde descansa
mi calma teñida de sueño.
En su vientre,
el patio sin colegio
donde juegan los recreos.
En sus pies,
los pasos que con su andar
hacen girar el mundo.
No se requiere verbo
cuando se habla el abrazo,
ni cifras, cuando se cuentan
los motivos para el tacto
que están a la espera, en la piel.
"Testimonio"
© Ediciones Cambalache. pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo
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Pokito Pokit
viernes, 10 de agosto de 2012
Palabra callada
Creo que hay una palabra, sin letras,
que aguarda tras el silencio, callada.
Está hecha con retales del pasado
y pedazos de un futuro, añorados en presente.
Son vocales, ahora en bocas mudas,
sin sonidos consonantes, por frágiles.
Es esa palabra, que nace blanca,
frente a unos ojos escritos en negro
como la sombra que regala el azahar al suelo.
Y todo el tiempo del tiempo parece poco,
cuando las horas se vuelven minutos por la piel,
y en cada segundo, nace de nuevo el primero.
"Palabra callada"
© Ediciones Cambalache. Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
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Pokito Pokit
viernes, 20 de julio de 2012
Una, dola, tela, catola.
Guardo un montón de canicas de colores
dentro de mis bolsillos, por la noche
las saco y les muestro la luna,
ellas la miran, la llaman Mamá Altura,
y luego, cuando mis manos las dejan
en el suelo, juegan en sus reflejos
a las mareas, con los charcos de la calle.
Cuando las recojo, vuelvo al lugar de la ruina,
el absurdo de unas ventanas cerradas,
con los cristales rotos, cuadra mi atención
como si fuese sol sobre el horizonte,
mientras en el suelo germinan las semillas
penetrantes del olor humedo de la humedad,
humedad de tiempo largo y oscuro,
humedad triste, humedad de dolores resecos,
te riega el aire agrío del descontento
y te oréa el sol callado de la desolación.
Mis ojos se acomodan a la penumbra compañera,
soy y estoy en el centro de mi entorno,
espero a que el verbo de la luz deje de ser
un discurso mudo, de ánimo negro,
para ver los rincones de aquel fracaso,
son disidencias de recuerdos sin memoria del tiempo,
rechazos rechazados, muertes muertas,
y me siento soluble en un mar siniestro.
El polvo convive con el olvido frente a mí,
ambos se zurcen por las esquinas del suelo,
el viento los agrupa como si fuesen
agua y limo para el alma del delta,
los resguarda dentro de noventa
grados de ángulos rectos,
como recuerdos de personalidad obtusa
y veracidad punzantemente aguda.
Comienzo a sentir este espacio
como playa para los restos de un naufragio,
ahora sé que las calles no eran tan largas,
y tampoco eran tan anchas las aceras
por las que corrían los días sin escuela,
ahora, que llego a los timbres de las puertas
sin ponerme de puntillas, me doy cuenta
de que las distancias y las alturas son
metáforas sujetas a la vida de un reloj,
y por eso meto mis manos en los bolsillos,
y siento la suavidad circular de las canicas
acariciándome las manos, por los dedos,
y miro al cielo para buscar a la luna,
y saco las canicas para que la miren,
y ellas la llaman Mamá Altura,
y luego, cuando las dejo en el suelo,
juegan en sus reflejos a las mareas,
en los charcos con lunares de la calle.
"Una, dola, tela, catola"
© Ediciones Cambalache. Pokit in a pocket. chus alonso díaz-toledo.
Publicado por Cambalache
Pokito Pokit
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