domingo, 23 de octubre de 2011

Método externo contemplativo

Sin ropa, así fue como llegué
hasta el límite del hemisferio
en el que se formulan las dudas,
en mi desnudez encontraron refugio
unas pocas palabras usadas,
eran frases de morfología arrugada,
como lo son los últimos papeles
de las calles de las noches,
escondían, tras su volumen
de aspecto tridimensional,
una ilusión de verbo y tiempo lineal,
en el que se debatían la vida y la suerte,
dentro de los viejos espejos del recuerdo,
y algo me hizo querer olvidar mi nombre,
y supe que allí aprendería a recoger,
con mis manos, los colores rojos
caídos desde las cáscaras de Marte.

En aquel paisaje me asemejaba
a una pregunta a la espera,
en aquel paisaje las respuestas
no eran una sentencia estática,
no tenían los acentos impuestos
por el paso acentuado de los años,
no eran prisioneras de un después,
no tenían motivos para el miedo,
pues después sólo había aire,
viento sin nombre, y en sus curvas
nacía un lugar cercano llamado: aquí.

La calma de la perspectiva externa
de los universos borgianos,
estaba al servicio de la exclusión
del concepto presencial inmediato,
no era necesario formar parte,
ni llegar a ser,
no era imprescindible la ocupación cúbica,
la realidad comenzaba dentro de un sueño
destinado a hacerse alguna vez realidad,
y la verdad era una secuencia inexacta,
un logaritmo, de pronóstico reservado,
dibujado con tiza sobre una pared de sal.


"Método externo contemplativo"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Paisa-je

Te contemplo con el cuidado
discreto de los gatos nocturnos,
el que camina por los tejados
durmientes de la media luna,
la que te viste con luz de calma,
la que se posa en el preludio
de tu sueño recién nacido,
ella te retrata exacta sobre la cama,
de su paleta de plata y silencio
parten los trazos que cuentan tus formas,
y me acerco hasta el calor de ti,
y me roza tu olor de medianoche,
y en él te siento como se siente
la vida que solamente quiere vivir,
la que transita por los momentos
precisos de la piel hospitalaria,
la que esperará al rocío temprano
que llega con la llegada del alba.

El todo ineludiblemente universal,
el que se representa a diario,
es una obra de teatro
que nos resulta totalmente ajena,
ahora la física convencional se diluye,
como si fuese un terrón de azúcar
dentro de una taza de café cósmico,
y las estrellas hacen, con sus brillos,
lunares para los vestidos que bailan
los duendes de los cielos flamencos.

Ahora es cuando sé que tú,
capricho del Big-Bang,
te renombras en la teoría incierta
de mis certezas necesarias,
en ella discurres como río nuevo de abril,
en ella te alzas sobre el suelo,
como las hojas del viento que escribe el otoño,
y así dejamos atrás la razón desahuciada,
la que solamente suena a sentencia,
y es entonces cuando el espacio
se curva al gusto de tu antojo,
y busco en tus ojos la respuesta
que no tuvo pregunta alguna,
y me contestas con tu tacto,
y la verdad inmediata se hace realidad,
y se escribe sin tinta ni letras,
bajo tu ombligo, capital del país de tu cuerpo.


"Paisa-je"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Calles de calle

De tímida luna y luz de agua,
 hija bastarda del cielo,
huérfana absoluta de las estrellas,
arropas tu piel de silencio
bajo las sábanas desiertas
que cubren el horizonte,
así estás atada a los destinos,
presente en la soledad de otros,
como las letras de las cartas
 donde se dan cita los delirios,
esas en las que las ficciones estallan
por la gravedad forzada en la que vive la realidad.

Calle de paso en cualquier lugar,
asfalto y cemento con destellos
rectangulares de cristal,
 metro por metro,
paseo por el que circula
un día cotidianamente diario,
tiempo amenazado por la cuerda
de una horca anudada a un viejo reloj,
lugar para que la ilusión se quiebre
a la altura de la desilusión,
calle callada para que los sueños callen
y para que el silencio tenga su propia voz.

Penas  para las venas diarias
que hacen equilibrios,
calles de ropas cansadas
fuera de los intereses de un mapa,
oasis con los besos de los portales
donde se esconden los primeros besos,
calle que se hace compañera
y frontera en la vida de un niño,
desengaño y certeza comparten
aceras cada vez más pronto,
cada vez más cerca,
cada vez más vez.

 "Calles de calle"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

jueves, 18 de agosto de 2011

Adicciones discretas

Habitaban en el eco de los días,
habían dejado el presente
pendiente para algún mañana,
y ahora eran la consecuencia
de una causa perdida,
con la cruz por las dos caras.

Así subsistían por los horarios,
como un par de ignorancias
que se asomaban por las rendijas
que dejan abiertas las fechas,
grietas por las que se miraban
sin llegar a dejarse ver,
pero se veían sin dejar de mirarse,
y jugaban a jugarse para no doler,
y jamás se besaron, para no saberse.

Así fue como se censuraron,
tapiando puertas y ventanas,
sellando los poros de la piel
que batallan contra las lejanías,
y presentaron sus quejas al alba,
y sus silencios no tuvieron más remedio
que convertirse en las formas de la voz.


"Adiciones discretas”
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Zzz...

El indeciso vuelo de una mosca
capta mi atención, mientras fuera,
en la calle, Madrid se aplasta de calor.

Me pregunto por cuál será la causa
de tanto arrepentimiento en su vuelo,
sus trayectorias son un perpetuo; “casi”,
aunque es posible que ella,
desde sus idas y venidas, se pregunte
por el motivo de mi extrema inactividad.

El aire se ha quedado quieto, seco,
parece como si hubiese muerto,
y en él la mosca, desaparecida,
tal vez desairada ante la defunción
del “hache dos o”, ha dejado
de cruzar los cables de mi pensamiento.

Ya la veo, está sobre la mesa de cristal,
creo que la indecisión se perdió
ante unos granos de azúcar
caídos desde las horas del café,
granos de azúcar, dulces balizas guía,
sobre el vidrio de un pista de aterrizaje
espontánea y hogareña, a escala: uno por yo.

Mi pie mueve la mesa, la mosca
vuelve a los caminos de aire,
regalándome el veneno
en su mirada, y de reojo.

Retoma las zetas invisibles que deja tras de sí,
no sin antes acercarse a mi rostro
con vuelos amenazantes y rasantes,
y se camufla entre las sombras de la estancia.

Fuera, en la calle, Madrizzz se aplasta de calor…


“Zzz…”
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

viernes, 29 de julio de 2011

Perspectivas y fugas

Mira las calles, comenzaron a enmudecer
tras el paso de los pasos perdidos,
creen que ya es tarde para que la realidad
tenga el sabor libre de las utopías,
y el calor de los sueños se duerme,
mientras busca las manos fuera
de un paisaje deshabitado.

Pienso que, tal vez, nos olvidamos
de las primaveras atentas,
por eso grita la tierra
como si fuese la última voz,
o como una añoranza perdida,
y se retuerce el dolor
dentro de sus brillos de cuarzo,
ya nada vuelve a ser importante
cuando se derrotan las esperas.


"Perspectivas y fugas”
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

domingo, 17 de julio de 2011

Ruido de silencios

Ya comienza a ser ruido
el alma de todo este silencio,
ruido repleto de sombras
que parecen miedo,
sombras que entornan
los ojos de los sueños despiertos,
y que se acercan
hasta donde nos alcanzan las manos,
y nos tocan
como si fuesen rocío nuevo,
y nos moja, una vez más,
la penumbra de la madrugada.


“Ruido de silencios”
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo

jueves, 30 de junio de 2011

Mecánica cuántica

La quietud se envuelve en ella misma,
y vuelve a ser esa fiel
aliada del silencio de carácter privado,
el acento de la tarde es leve,
tanto, que predice el olor
de la tierra mojada a la altura del cielo.

Entre la inquietud de los dedos
se estremecen los prólogos
de las historias sin germinar,
sus lugares de existencia
crecen en los diminutos surcos
de los laberintos dactilares,
los que otorgan una exclusividad
no siempre bien entendida,
y nacen las sombras ,
bailando sobre las paredes,
paridas desde el fuego
que lucha contra la sentencia
pálida del invierno pendenciero.

Entonces la probabilidad
de una idea única se quiebra
a fuerza de pensarse una y otra vez,
mientras la taza de café se burla
y se enfría, ante la visión estéril
de un papel en blanco, un papel mudo,
posiblemente sin ganas ya de ser papel.

En este desierto podrían caber
estas cuatro paredes de universos,
y los mares de mil novelas
de piratas con parches negros,
pero tú, tal vez inconfesable,
te derramas por cada uno de los bordes
de cualquier cuento que intento,
y practicas la superposición cuántica,
que te deja en todos mis sitios, a la vez.


“Mecánica cuántica”
® Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

domingo, 12 de junio de 2011

Regeneración

Guardé los restos más pequeños de los minutos
que no aprendieron a quedarse quietos,
y envolví, con su fragilidad, tus colores de poniente...

… y te pensé, en presencia de tu ausencia,
con las mismas palabras que crecieron
en las horas disidentes de los relojes,
esas hermosas discrepancias temporales
que no tenían el sentido de las agujas del reloj,
y que podían desdoblarse, o volverse pequeñas,
palabras que eran incapaces de guardar silencio
frente a la palidez de un papel a la espera…

…y te recité, rodeado de vacíos implacables,
y volvieron a brotar las rayas de arena
que le daban forma a tus huellas,
y regresaron los designios del calor
hasta las ramificaciones del frío, en mis venas,
y pude imaginar los caminos, de cal y de cielo,
que llevaban al país prometido de tus caderas…

… y volví a desechar los dictados
de la semántica de fonética contraria,
por qué la lejanía, cuando suenas tan cerca,
o para qué mi tacto, si no llega hasta tus pechos,
cuál es la causa de esta incoherencia de frontera,
cuál es el motivo de esta indecencia,
empeñada en proclamar su verbo contra
la honestidad primigenia de la piel,
como si fuese una jerga de condenas sin clemencia,
y tú, adictiva ciencia de paciencia infusa,
sigues dejándome tu silueta felina
sobre los tejados durmientes que paseo sin fin.


“Regeneración”
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

martes, 26 de abril de 2011

Tiempos del tiempo

Me quedaré donde se calla el silencio
que precede a las palabras,
y en su calma,
que se quiebra como lo hace
la copa vieja que bebe
de las noches de cristal,
y buscaré aunque se esconda la vida,
aunque se muera de muerta, la vida.

Así aprenderé a dejar para más tarde
las tardes que se mojan con los otoños,
y las mañanas serán conceptos
abstractos en las manos del mañana,
como el atrevimiento que habita
en los cajones de las cartas,
las que cuidan de las letras
en un papel que tuvo, alguna vez,
la vocación de ser algo más que papel.

Una caricia, con sabor a despedida,
será una flor hecha a la medida
de una tumbas inacabada,
minuciosamente olvidada,
a ras de suelo,
desde la cabeza a los pies,
y desde los pies a la cabeza.

Presiento el frío, él me visitará
desde el otro lado de las ventanas,
y sentiré la desolación
en las calles de las guerras,
en ellas están todos los restos
de los que no tuvieron
una oportunidad, necesaria oportunidad,
y los fragmentos de algún sueño
brotarán en los ojos cerrados
y en los labios abiertos,
sueños caídos desde el abismo de los sueños,
sueños dormidos a fuerza de ser sueño.

Y yo, sin las pretensiones
engañosas de querer volver a ser,
retornaré al sabor que tiene la sal
de un mar breve, en un mar desconocido,
y se borrarán los primeros besos
como si nunca hubiesen existido,
como si nunca hubiesen sido,
como si jamás hubiesen nacido
en la boca que no se alimenta de pan.


"Tiempos del tiempo"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.