martes, 26 de abril de 2011

Tiempos del tiempo

Me quedaré donde se calla el silencio
que precede a las palabras,
y en su calma,
que se quiebra como lo hace
la copa vieja que bebe
de las noches de cristal,
y buscaré aunque se esconda la vida,
aunque se muera de muerta, la vida.

Así aprenderé a dejar para más tarde
las tardes que se mojan con los otoños,
y las mañanas serán conceptos
abstractos en las manos del mañana,
como el atrevimiento que habita
en los cajones de las cartas,
las que cuidan de las letras
en un papel que tuvo, alguna vez,
la vocación de ser algo más que papel.

Una caricia, con sabor a despedida,
será una flor hecha a la medida
de una tumbas inacabada,
minuciosamente olvidada,
a ras de suelo,
desde la cabeza a los pies,
y desde los pies a la cabeza.

Presiento el frío, él me visitará
desde el otro lado de las ventanas,
y sentiré la desolación
en las calles de las guerras,
en ellas están todos los restos
de los que no tuvieron
una oportunidad, necesaria oportunidad,
y los fragmentos de algún sueño
brotarán en los ojos cerrados
y en los labios abiertos,
sueños caídos desde el abismo de los sueños,
sueños dormidos a fuerza de ser sueño.

Y yo, sin las pretensiones
engañosas de querer volver a ser,
retornaré al sabor que tiene la sal
de un mar breve, en un mar desconocido,
y se borrarán los primeros besos
como si nunca hubiesen existido,
como si nunca hubiesen sido,
como si jamás hubiesen nacido
en la boca que no se alimenta de pan.


"Tiempos del tiempo"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

viernes, 25 de marzo de 2011

En la penumbra

Acariciar la serenidad de tu cuerpo,
cuando apenas se destilan
las primeras gotas de la mañana,
sentir la bienvenida que me da tu olor,
ese que te acompaña
desde la tierra de los sueños,
y ver cómo nacen los colores
nuevos del nuevo día,
y observarte en ese ritual diario
que te recrea a la perfección,
sin dejar ningún detalle en el olvido.

Te descubres, poco a poco,
con la misma timidez
que usa la luz para mostrarte,
para dibujarte en los caminos
que me llevan hasta el nombre de tu piel,
y la eternidad, de un momento,
se instala en la brevedad
de los segundos que te preceden,
brevedad de respiraciones contenidas
y de sábanas expectantes,
tiempo sin tiempo para otro tiempo,
sin espacio para otro cuarto
lejos del lugar de este mismo lugar.



"En la penumbra"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

lunes, 21 de marzo de 2011

Creencia y posibilidad

Podría dibujarte en la silueta
de una ciudad de aspecto lejano,
o relatarte como si fueras
un cuento hecho a mi medida,
la verdad es que podría
inventarte dentro los países
de las banderas descoloridas,
o situarte en el mismo centro
de un universo en el que no
queda sitio para la palabra:jamás.

Podría describirte en una carta
con las rúbricas de las despedidas,
o engarzarte en uno de los anillos
que cortejan la virginidad de Saturno,
pero sólo tengo las palabras
que brotan alrededor de un papel,
y la sed que no descansa
en el fondo de un vaso vacío,
por eso sigo vagando
por las antípodas de los silencios,
y persigo el tacto del hielo luminoso
que sigue el camino de una estrella fugaz.


"Creencia y posibilidad"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

martes, 15 de marzo de 2011

Datando

Eres una playa hecha con los cristales
derramados desde una ventana del silencio,
crujir semántico que otorga peso
a la reunión del aire por metro cuadrado,
y en medio yo, o una parte suficiente
de mi mí, ejecutando la presencia.

En este acto de fe, en esta comunión
de palabras escritas sobre los papeles,
en los que aprende su caligrafía el argón,
surge la tentación de una mirada
clandestina al escote de la madrugada.

Adentrarse en el pálpito de un año luz,
ser parte del vértigo de todo lo cercano,
y del eco que acoge el verbo ancestral
en el que lloraron su nacer las estrellas.

Madrugada, presagio incesante del alba,
estás hecha con los restos de los delirios
que no tienen sitio bajo la luz de la razón,
y te envuelves con los colores caídos
desde los comienzos del universo,
por eso eres el verso que besa el papel,
y la ausencia de la piel que grita el alma,
madrugada despierta para el que calla,
horas de oscuridad en blanco para volver a ser.


"Datando"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Equidistancias

Siento brotar la urgencia del verbo
que se provoca dentro del silencio,
intento darle sentido a ese sonido
que nos traduce los pensamientos,
y éste crece sin reparo,
aprovechando la ausencia imprevista
de la que hace gala la prudencia del pudor.

El tiempo, y su obediencia,
se amoldan a las necesidades del espacio
que me rodea por los cuatro costados,
en este mundo, de aspecto tangente,
resulta increíble creer en la existencia
de un solo dios para tantos credos,
todo lo que encuentro va más allá
de la simple explicación cotidiana,
y sin embargo, noto la inquietante cercanía
de los micro-universos que atravieso,
y los observo, sin formar parte de ellos,
como si soñase con poder soñarlos,
y dejo que me atrapen las horas
que no tienen una esfera a la que ir.

Respiro la paciencia del miedo,
está a la espera de la espera,
concienzudamente callado
tras los guiones que le dan la espalda,
parece una mota de fuego eterno,
una condena a la eternidad de la pena,
y huyo de los tópicos a oscuras,
y de las dudas que se amontonan
al otro lado de las puertas,
no quiero ver el rostro de la muerte
antes de que me sonría la vida,
y escucho llegar una balada,
inconscientemente,
mientras la conciencia se ocupa
en desocuparse cerca de un punto final.


"Equidistancias"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

martes, 8 de febrero de 2011

Made in China

Te presiento, en blanco y negro,
como se siente el roce del viento,
ausente del atardecer de los colores,
es entonces cuando el empeño
del aire comienza a pensarte,
y naces dentro de la imagen
de un reloj parado durante
los últimos minutos de ayer,
escondida en su transparencia,
presente detrás de su tacto invisible,
eres el aire exacto que se recorta
en una silueta de forma incompleta,
como la nariz solitaria de payaso
que no tiene a un payaso detrás,
o como el cuento condenado
a no ser jamás: “érase una vez”.

La vocación del rincón no conoce
el sabor salado del agua de mar,
ella sabe que las palabras
tendidas sobre la tierra se agrietan
con el paso del tiempo,
ese tiempo en el que habitamos
rodeados de notas, a pie de página,
que solamente hablan en blanco,
y te construyes entre palabras
fotocopiadas dentro de universos
copiados en alguna parte de China,
sinónimos, de categoría antónima,
como los abrazos en línea recta
desde el principio y hasta final,
por eso sigo el camino que no leíste
en las líneas de mis manos,
y dejo que tu calle se calle
unos metros antes de empezar a llegar.


“Made in China”
© Ediciones Cambalache-chus alonso díaz-toledo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Mundópolis

Fracciones impersonalmente iguales,
como los segundos que se pierden
dentro de los minutos de las horas,
circulando destinos predestinados,
habitando los pulsos irreconocibles
en la existencia del Gran Reloj,
y con su rutina, los pasos hambrientos
de la carcoma que ahueca los escenarios,
mientras en la portada nueva del diario
se gritan los gritos del día anterior.

Caldo incesante de partículas anónimas,
la física te proclama con la seguridad
total del practicante y su credo,
y te susurra para la nada y el todo,
entre personajes secuestrados
por el principio de sus conciencias,
seres de movimientos amordazados
por las combinaciones cúbicas
de un dado, con trece caras,
en el que no hay números a favor
de los que alguna vez quisieron tener voz.

Y se aferran los colores de la consciencia
a la singularidad del momento,
y se encuentran en la ofrenda
que murmullan los árboles altos y el viento,
y la solidez de todos los caminos
se desnuda sobre una línea, en el horizonte,
y miles de sombras chinas aparecen
y desaparecen tras el discurso del sol,
y los ojos se cierran sobre sí mismos,
y los sueños se dicen en el idioma
que permite sentir en la piel la llegada del calor.



“Mundópolis”
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

miércoles, 26 de enero de 2011

Vigilia

Tiembla , como la luz de la vela
encendida en los vientos del alba,
el tiempo se desborda de tiempo,
y envuelto sobre sí mismo,
ha dejado de ser una referencia
para la orientación de la confianza.

Su volumen espacial se distorsiona
dentro de estas cuatro paredes,
tiempo crispado, sembrado de aristas,
endeudado en el primer principio
y arruinado desde la punta
de su inmerecida memoria,
metáfora de conciencia obtusa
hecha con gas y cemento,
insolencia de pronóstico efímero,
apariencia sin fecha de caducidad,
tiempo de carácter reservado,
te muestras repleto de escalones,
y no tienes instrucciones
para el movimiento de los pies.

Noche, estancia obligada
dentro de su continua existencia,
firma imborrable que se extiende
ante los insignificantes ojos
de quien se atrevió a contarte,
noche de apuesta tramposa
contra la imaginación penitente,
declaras tu fortaleza de aspecto
inexpugnable en tu muro incierto,
eres tan real como la roja realidad
que recorre la senda de las venas,
versos de cielo para la desolación,
lucidez confusa de colores negros,
noche para la bella durmiente
que duerme su sueño en las afueras,
noche, eres la tortura silente
que se proclama por las noches en vela.

Tu gravedad se refleja en el sudor
de cada gota impaciente,
sudor seco, sudor escueto,
humedad donde se cuartea la piel
de las pesadillas de las manos,
noche, eres el fruto del parto parido
junto a los bordes del ocaso,
hija con los nombres bastardos
del silencio kilométrico,
noche sin calma, sed delirante
en la garganta de las sombras,
noche de cuarto creciente,
semillero donde se forman las formas,
eres el verbo de la letra constante
que se conjuga donde calla la luz.

“Vigilia”
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

jueves, 20 de enero de 2011

Química cerebral

Pensamiento de tamaño subatómico
y forma cuidadosamente circular,
onomatopeya grave, silenciosa,
como la totalidad confusa que oprime
las milésimas de los segundos,
y en los mundos de algún momento
suena el lenguaje que aprendió
a decirse tras la lluvia,
y en las distancias de la arquitectura,
la cercanía de una grieta
se levanta contra la parquedad
de las figuras en la que se relame la soledad.

Dictadura pura de la química cerebral,
precisión estricta de un guión hecho
con palabras moleculares,
frases atadas a los designios de la luz,
tal vez no supieron escuchar el frío,
y ahora el ruido es tan inmenso
como la extensión de la eternidad,
intolerablemente escandaloso,
escandalosamente intolerable,
y la piel se pregunta en las entrañas,
respiración por respiración,
aliento por aliento, pudor tras pudor.
y en las vísceras no quedan respuestas,
solamente hay dudas dispuestas
a deambular por los caminos de nunca acabar.


"Química cerebral"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo.

miércoles, 12 de enero de 2011

Acordes

Se silencian todos los acordes
de una noche cualquiera,
dejan de nacer, se vuelven
aire sin movimiento,
y se pierden,
se borran como si fuesen
huellas de sal pisadas por agua,
y el azul se torna mudo oscuro,
tanto que parece muerto,
y los papeles usados dicen
lo que dijo una vez el tiempo,
mientras la calle se vuelve
una ecuación de distancias,
y el viento recuerda, en silencio,
el susurro de una voz lunar del sur.

Nos moldearon para el entorno,
encadenados al intento
disonante de los olvidos fallidos,
a la medida exacta de sus exigencias,
y callamos la verdad que se extiende
bajo los refugios de la piel,
nos convertimos en señales tangentes
para las cuestas de las calles al revés,
levantando fortificaciones
resistentes al poder de la memoria,
y nos autoproclamamos uno
antes que tuyo y mío,
y el miedo no se atrevió a mirarnos,
ni el grito pudo volver a gritar,
y así, con la excusa de las espaldas,
se cegaron las expectativas de los ojos,
y se mutiló la esperanza del tacto,
y el sonido de los vuelos rotos
se cerró, abierto, dentro de un viejo cajón.


"Acordes"
© Ediciones Cambalache. chus alonso díaz-toledo