lunes, 29 de junio de 2009

Neonato

Si creyese en ese parto
gestado dentro del vientre
incoherente de tus días,
posiblemente se secarían
los charcos que nombran
el tiempo mojado de abril,
no habría espacios útiles,
ni dimensiones cercanas,
y se perdería la capacidad
de vivir en el lecho de la calma,
tras decir adiós por última vez.

La oscuridad es húmeda,
en ella crecen los hongos
tóxicos de las añoranzas,
en ella vuelvo a las penas
de mis ya maltratadas venas,
en ella discurro en silencio,
como si el mundo fuese
una tumba a ras de piel,
y te retomo con los cuentos
de los siete enanos muertos,
mientras Blancanieves me pide
que no vuelvan más a volver.


"Neonato"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

jueves, 25 de junio de 2009

Semántica para los deseos

Quise que el mar fuese mi descanso,
sobre su lecho puse un firmamento,
como si fuese el techo de los sueños,
y me envolví en las sábanas de espuma
que revuelven noche y aire, con la sal.

Quise que no dejase de lloverme una nube,
no me importó que volase sobre agosto,
ni que fuese como la letra de un tango,
por las calles de las aceras de siempre,
sin intención de querer volver a sonar.

Quise que en mis gotas estuviese su sed,
y en mi sed su agua de río nuevo,
la que me mojaba arañándome la tierra,
o se convertía en un espejo de chopos
por el silencio fresco de la vereda.

Quise las horas de los encuentros furtivos,
y el sudor de las caderas que tiene la piel,
quise la fugacidad del amor de contrabando,
y las notas inacabadas para las sinfonías
partidas por las partituras de la soledad.

"Semántica para los deseos"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

domingo, 14 de junio de 2009

Pretensiones de ti

Estás en ese trozo de noche
que le da razón a mis días,
y es que eres la pretensión
que se proclama
en los poros de mis horas,
la que espera, callada,
a las palabras de tu piel,
y me acaricias con los acentos
de las flores nuevas,
porque sabes como el tiempo
despierto que tiene aromas de café.

"Pretensiones de ti"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

lunes, 11 de mayo de 2009

Cuestiones

Para qué comer,
si en tu boca está
la razón necesaria
de mi hambre,
para qué respirar,
si el aire te alejó
hasta donde
yo no pude ir,
para qué caminar
hasta ningún lugar,
para qué pensar,
y reír, o llorar...

Para qué escribir,
si tus ojos miran
al olvido de las letras,
para qué los papeles
que lancé al vuelo,
y para qué ser,
si soy a duras penas,
fuera de los alrededores
que a diario te rodean a ti.

"Cuestiones"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

jueves, 30 de abril de 2009

Deserción

Ponerle tiempo al hecho,
acotarlo con las alambradas
que laceran los restos
que quedaron de la piel,
sopesarte en el acto contiguo,
medirlo, valorar la posibilidad
de que sea cierto lo que crees,
y pensar en el inquieto miedo
que acompaña al placer,
y derrocar a ese miedo interior,
y prometerle a la culpa
que no volverá a suceder jamás,
y morir por volver a suceder.


No te creíste invencible
al comenzar este letargo,
y sin embargo, te aferras
a las circunstancias
como el olivo se ata
a la tierra que nació seca,
y quieres convencerte
de todo lo contrario,
aunque ahora
el otoño parezca
una estación sin tren,
o un destino sin llegada,
y en la madrugada
esperas a esa mala jugada
que comienza con el primer sol.

"Deserción"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

viernes, 24 de abril de 2009

Jornada

Tú y yo, sin necesidad
de adornos brillantes,
ni de horarios escuetos,
simplemente tú y yo,
sin anillos amarillos
para casi nunca,
sin firmas que serán
grises siempre,
solos tú y yo,
sin sanciones de sellos tristes
a la sombra de un tribunal.

Nosotros, seres de otro tiempo,
en medio de este mundo
que no llega a rozarnos,
y también nosotros,
con todo el tiempo del mundo
rozándonos la piel,

Tú y yo, a la vez,
repetidos en lo irrepetible,
tú y yo, al ritmo
del fuego sin calma,
peleándole al frío,
sin paz en nuestras fronteras,
siempre tú y yo,
sin más motivo que el universo,
historias de agua, gotas de viento,
alegrías que se envuelven
con paños de seda, y de pena,
tú y yo, así, sin remedio,
tú y yo, como dos relojes de arena.


"Jornada"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

martes, 14 de abril de 2009

Humedad reseca

Si al menos se me secaran
completamente las palabras,
si pudiese dejar de escribirlas,
dejar de pensarlas,
dejar de intentarlas,
dejar de entenderlas,
y olvidar de dejarlas a las a la luz.

Si fuesen como el cuero viejo
que tiene grietas de tiempo,
o como el barbecho, de agosto,
se volarían con los primeros
vientos que llegasen con septiembre.

Pero las palabras me mojan
la boca sin quitarme la sed,
son espejismos húmedos
que se quiebran al paso del tacto,
y realidades resecas,
que me alimentan con la sal
de las heridas abiertas,
y no puedo callarlas,
ni puedo decírtelas,
simplemente no queda sitio
para que pueda salir el sol.


"Humedad reseca"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

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martes, 7 de abril de 2009

Desintegración

Presencio el caos que los átomos
representan desintegrándose en la pared,
siento cómo el viento del exterior llega
hasta el pulmón de los pensamientos,
puedo notar ese olor que vive la calle,
cuando la calle tiene huellas de noche,
y saboreo el escozor de las pequeñas
palabras que siempre quise volver a decir.

Me pregunto el porqué de todo este proceso,
intento que la razón tan sólo sea un color
al que no le asuste olvidarse de los límites,
qué no tenga pudor en ser calor más allá
de las líneas de un dibujo ya impuesto,
pero vuelven a crecer miles de órdenes
de-li-mi-ta-das por espacios blindados,
y recuerdo que en el principio del cosmos
fuimos una falsa implosión hacia la nada.

La paradoja exacta del tiempo no tiene
lugar en las costumbres de la habitación,
creo que sin ella sería posible morir,
en este preciso momento,
para renacer en la siesta de tus labios,
como lo hace el vino en la uva nueva,
y embriagarme una vez más de ti,
y padecer la resaca opaca
que queda tras la ausencia de tu nombre.


"Desintegración"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

lunes, 30 de marzo de 2009

Dieciocho de enero

Si te dijese que estás
en cada gramo del aire
que vivo, y respiro,
puede que me creas loco,
pero vives inmersa en él,
y aunque las bocanadas
que me alimentan
son de llegadas, y de ausencias,
se hacen tan necesarias
para el ejercicio del pulmón.

Porque tienes el aroma de la savia
que fluye por la madera nueva,
y la presencia inquieta del río
que vuelve con la primavera,
ese que se lleva la nieve,
para hacerla transparente,
hasta la orilla del mar,
y se acurruca en las curvas
que nacen en los atardeceres,
donde la tierra parece
un escondite perfecto
para el silencio leve de la calma.

Estás en las copas verdes
que barren las nubes del cielo,
y en todos los papeles en blanco
que se amontonan en mi mesa,
y en el primer café del día,
ese al que tu piel le pidió el color,
durante dieciocho noches de enero,
para memorizarlo por siempre
sobre la piel que te hace a ti.

Y es que eres cada uno de los pasos
necesarios en los que me muevo,
y también los próximos caminos
que me quedan por andar,
te busco en los destinos marcados
sobre todos los mapas conocidos,
porque ya no quedan kilómetros
que se cansen en mis botas,
ni soledades de rincones invencibles,
ni lugares imposibles
donde estés, y yo no quiera llegar.

"Dieciocho de enero"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

martes, 3 de marzo de 2009

Teatro de salón

La vieja vela aún se mantiene
encendida sobre los recuerdos
de su propia memoria de cera,
me regala la cálida luz naranja
por la que sueles discurrir
como si fueras aceite eterno,
y también me deja cien palabras
que se arrugan en el fondo mudo
de los mundos de la papelera.

Por las paredes de la habitación
nacen teatros de sombras
que hablan en chino mandarín,
son formas casi incomprensibles,
bailan al ritmo del fuego vivo,
en ellas vuelvo a escucharte
como si fueses el silencio
que se habla por las afueras,
y dejo que mi mano tape
los recovecos de la noche
por los que te escapas descalza.

No sabría elegirte por defecto,
ni descartar tu magia epistolar,
pero fuiste tan cierta en cada día,
y tan presente en las esperas,
que ahora me pareces el sueño
que nunca llegué a dormir.


“Teatro de salón”
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo